Hasta aquí escribí muchos sentimientos míos y robados, tanto inventados como soñados. Me esfume en tantas historias y cuentos,pasiones y odios que al fin y al cabo me han dado mucha energía positiva y negativa.
No poseo mas que un cuarto de siglo y siento que poco a poco voy teniendo mi propia forma de seguir la vida.
Pero sin ir muy lejos algo que me llego a la misma dio un giro inesperado.
Me considero una persona que no escucha, suelo leer a la gente en su forma natural y camuflada, no suelo escucharlas dado que el gran don del habla y lo social no es mas que unos simples muros.
No acuso a estos mismos de ser mentiras, al contrario nos escondemos detrás y así distraer a nuestro alrededor.
Creo que cada anécdota,enseñanzas cada uno la vive como puede, prefiero verlas en mi mente en forma de acción y no de palabras, sin ser un ladrón mas, las palabras se las lleva el viento.
Poco a poco leo a la gente y no la quiero entender solo prefiero verlas como son. Hasta que un día apareció alguien que no solo la leí tal como era si no que no pude evitar escucharla, algunos reirán y otros le echaran la razón al destino, no puedo entender aun por que.
En el afán de intentar ayudar,creo, aun no comprendo, solo seguí escuchándola y mas aun no podía dejar de leerla.
Mi forma de ser y de creer, dado que así veo yo las cosas me demostraron auras diferentes, pensar que me dio vuelta mi tablero y no creí que las auras fueran así.
Antes de seguir y crean que estoy mas cerca de chaleco de fuerza, hablo de auras y no son algo que brilla en una persona me refiero a como me siento yo cerca de esa persona, energía , actitudes , gestos , movimiento.
Paso el tiempo, algo tan relativo, que día a día no podía dejar de escucharla.
Me produce algo que no sentí nunca.miles de personas las leo todos los días pero siguen sin llamarme la atención. Las entiendo y las ayudo pero no me importa escucharlos pero esta persona si.
Lo único que no se si llamarlo miedo,mas intriga supongo es que algún día esa voz se apague.
Ya sea por mi rara curiosidad o su rotundo aburrimiento y superación.
Prefiero llamar egoísmo a la situación antes que sea debilidad por la misma.
Y acá volvemos a lo mismo de siempre. No puedes verme ¿sabes si soy tan real como lo que escribo?
El don de la palabra también es un truco, una ilusión de un sentimiento.
Prefiero dejarte con la intriga y algún día, nos sentemos en el muelle, entre olas que golpean nuestros pies podremos hablar y yo escuchar. Por que estaremos en mi lugar en el mundo.